Yolanda
En el verano de 2018 fui una de las voluntarias que formó parte de la 5ª Misión Sanitaria País Bassari de África Sawabona en Senegal.
África Sawabona es una ONG pequeñita donde todo el trabajo se hace de forma voluntaria y donde los esfuerzos y el dinero que se recaudan de socios se concentran en mejorar la calidad de vida de una población que no lo tiene nada fácil, pero que a pesar de las dificultades lucha cada día por llegar al siguiente con dignidad y con una sonrisa.
Mi experiencia fue realmente reconfortante, y me sentí muy afortunada porque tuve la oportunidad de convivir con la población local durante una semana. Mi misión en ese viaje fue levantar una línea de base para presentar un proyecto de desarrollo que consistió en la construcción de una granja avícola con el fin de mejorar la desnutrición infantil y al mismo tiempo, generar autoempleo y una oportunidad económica para la localidad.
Durante la recogida de datos, la población de Yamoussa me abrió sus puertas y pude meterme en cada una de las casas y hablar con las familias. Conocí sus costumbres, su organización social, la gestión de una economía de subsistencia, su forma de alimentación y pude hacer la medición del MUAC de todos los niños de la localidad. Todo esto, gracias a la ayuda de Boudi Sylla que me ayudó con la traducción. Me sentí como una más, a pesar de ser la única blanca del poblado, me trataron tan bien que hubiera deseado quedarme allí por más tiempo. Quisiera destacar los momentos de la comida donde todos los alimentos disponibles eran siempre primero para el invitado, siendo tal la generosidad que me hizo reflexionar profundamente.
Admiro las ganas y la lucha de África Sawabona por la creencia firme de que las cosas en el mundo se pueden cambiar y, que con voluntad, la vida de mucha gente puede mejorar. Este año no he podido participar en la misión pero espero poder volver a hacerlo en un futuro. Animo a África Sawabona a que siga apostando y trabajando por esa población que se lo merece todo, y a todas aquellas personas que estén leyendo esta testimonio para que no se lo piensen y el próximo verano hagan sus maletas con destino Senegal.
Mi agradecimiento a Vanessa y a Lola, responsables de la ONG, por darme la oportunidad de sentirme libre y feliz entre la población de Yamoussa.