El baobab ha florecido
En nuestro viaje a Senegal de 2016 varios voluntarios compramos un baobab bonsái. No sé si lo hicimos por aquello de traernos un pedacito de África a casa (es su árbol más representativo) o si estuvimos movidos por la inspiración de El Principito.
Sea cual fuere el motivo, a nuestro regreso a España el baobab cobró un sentido especial, en cierto modo representa la vida de esta ONG.
Durante el invierno el baobab trabaja en silencio para florecer en verano. Lo hace una única vez al año, y casualidades de la vida, lo hace cada vez que vamos a viajar a Senegal.
Este árbol de fuertes raíces simboliza también el espíritu de ese equipo de voluntarios que ha seguido creciendo. Año tras año, cuando el baobab florece, volvemos a ponernos en contacto para mostrarnos la evolución de nuestros árboles y recordar viejos momentos de aquella misión que marcó la vida de muchos de nosotros.
Fiel a su cita, el baobab ha florecido y nosotros hoy viajamos a Senegal.
Regresamos con la emoción de encontrarnos después de casi tres años (maldita pandemia) con nuestra familia senegalesa.
En esta ocasión tres de nosotros viajaremos para reunirnos con los nuevos responsables sanitarios del Ministerio de Salud y Acción Social en la región, ver in situ los proyectos que en estos tres años se han construido en la distancia gracias a todos vosotros, y para visitar un nuevo pueblo con el que esperamos empezar a colaborar.
Nuestra intención es ir contándoos desde Senegal todo lo que vaya pasando. Lo haremos a través de nuestras redes sociales, veremos si la cobertura y la placa solar nos lo permite ![]()
Permaneced atentos porque queremos mostraros aquel pequeño rincón al que viajan vuestras ayudas y presentaros a las personas a las que de algún modo les habéis mejorado sus condiciones de vida.
Nuestro eterno agradecimiento por estar al otro lado.


