Tambacoumala, una historia real de cambio

Día Mundial del Agua: cuando el agua cambia la vida de una comunidad

Una de cada cuatro personas en el mundo —más de 2.100 millones de personas— no tiene acceso a agua potable gestionada de forma segura, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF.
 
De ellas, 106 millones beben directamente de ríos, lagos o fuentes superficiales sin tratar, exponiéndose cada día a enfermedades que podrían prevenirse.
 
Detrás de estas cifras hay realidades muy concretas: familias que caminan kilómetros cada día para conseguir agua; niños y niñas que faltan a la escuela para ayudar a transportarla; y comunidades enteras cuya salud y oportunidades dependen de algo tan básico como poder beber agua segura.
 
En Tambacoumala, un pequeño poblado rural del sureste de Senegal, esa era la realidad hasta hace muy poco.
 
Cuando llegamos allí por primera vez en 2023, las familias nos mostraron lo que significaba vivir sin agua potable. Durante varios meses al año, el acceso al agua era extremadamente difícil. Mujeres, niños y niñas recorrían largas distancias bajo el sol para conseguir un solo cubo de agua, y muchas veces el agua a la que podían acceder no era potable y enfermaba a sus familias.
 
Aquella realidad nos marcó profundamente.
Volvimos a casa con la convicción de que algo tenía que cambiar.
Hoy podemos decir que ese cambio ya es una realidad.
 
Gracias al proyecto “Tambacoumala: agua para la vida”, la comunidad dispone hoy de dos pozos profundos de más de 100 metros, un sistema de bombeo solar, depósitos de agua y una red de canalización que abastece a siete puntos del pueblo, junto con programas de formación en higiene, salud y desarrollo comunitario.

Las más de 200 personas que viven en Tambacoumala tienen hoy acceso directo a agua potable, y más de 6.400 personas de la región se benefician del proyecto.

Pero este proyecto no trata solo de agua.

El acceso al agua potable significa salud, tiempo para estudiar, oportunidades para las mujeres y un futuro más digno para toda la comunidad.

Significa que las niñas pueden ir a la escuela.
Que las enfermedades transmitidas por el agua pueden prevenirse.
Que una comunidad puede empezar a construir su futuro con dignidad.

Hoy, en el Día Mundial del Agua, queremos celebrar con vosotros este pequeño gran paso.

Pero también recordar que aún queda mucho camino por recorrer.
Porque el agua no debería ser un privilegio, debería ser un derecho.

Este proyecto no habría sido posible sin el apoyo de AUARA, Fundación Roviralta y de todos los socios y socias de África Sawabona, que con su compromiso hacen posible que el agua llegue donde más se necesita.

En cuanto se complete la memoria económica del proyecto, os enviaremos los justificantes de pago y el detalle de la inversión realizada. En África Sawabona entendemos que la transparencia no es solo un valor, sino un compromiso esencial que debe definir el trabajo de toda ONG.

¡GRACIAS POR HACERLO POSIBLE!

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