Hace un año la COVID-19 paró el mundo. De un día para otro las calles se vaciaron, los hospitales colapsaron y los negocios cerraron. La rutina cambió de repente, para todos. También para las pequeñas ONG como nosotros, que durante los primeros embates del virus nos vimos obligados a suspender los programas de ayuda.
Las restricciones de movilidad derivadas de la pandemia hicieron que nuestra habitual misión sanitaria en el terreno, temporalmente se esfumara. Hasta el momento no hemos podido viajar para poner en marcha los proyectos en los que llevábamos muchos meses trabajando. Pero el virus no logró frenarnos. Al contrario, nos hizo darnos cuenta de lo importante que es reinventarse y, con la colaboración de socios y voluntarios, hemos continuado con nuestra labor.
¿Cómo?, os preguntareis, ¿Cómo, en plena pandemia y desde España, podemos ayudar a África? A continuación, te presentamos las tres formas de colaboración de las que se nutre hoy en día, casi un año después de la irrupción del virus, nuestra organización:
1. Donaciones
El 100% de las cantidades que nuestros socios y colaboradores aportan se destinan a nuestros proyectos, focalizados totalmente en apoyar a pequeñas comunidades rurales del sur de Senegal que viven en circunstancias complicadas que, en los últimos meses, a causa del coronavirus, se han visto agravadas todavía más.
Es el caso de Yamoussa, una pequeña población senegalesa que ante el estado de alarma nos solicitó ayuda económica extraordinaria para adquirir un stock de alimentos y productos básicos de higiene que les garantizara una alimentación mínima durante los meses de confinamiento. La población acordó que los productos adquiridos con la donación serían vendidos a ellos mismos a fin de poder recaudar fondos con los que realizar posteriormente la compra de la medicación anual para el botiquín comunitario y cubrir las posibles urgencias médicas ante la llegada de la época de lluvias.






2. Aportaciones para recaudar fondos
Otra de nuestras principales fuentes de ayuda son las aportaciones de creaciones propias que nos hacen nuestros colaboradores. Por ejemplo, Julia nos donó algunas joyas de su marca Uva de Playa que confecciona ella misma y Carmina, Maika y Paloma cosieron bolsitas y monederos con telas senegalesas con la intención de, cuando se levanten las restricciones, hacer un mercadillo solidario y vender estos productos para recaudar fondos.
Raquel, en este sentido, tuvo una iniciativa muy original: reunió a veinte acuarelistas de Cantabria que realizaron una cincuentena de obras inspiradas en fotografías tomadas por la organización sobre el terreno, con la idea de que, cuando la pandemia lo permita, la ONG organice una exposición y, con la venta de las acuarelas, pueda recaudar fondos.









3. Voluntariado
La pandemia mundial nos ha cortado las alas y no nos permite hacer expediciones sobre el terreno y poner en marcha los proyectos que actualmente tenemos temporalmente parados, como la construcción de un molino para las mujeres de la población senegalesa de Yamoussa.
Sin embargo, estamos más vivos que nunca y toda ayuda es bienvenida. De hecho, ahora mismo la organización necesita voluntarios que quieran implicarse en el proyecto ayudando desde España a dar a conocer la organización y a recaudar fondos.
La COVID-19 ha puesto a todo el planeta en jaque, complicando situaciones ya de por sí complicadas, como las que viven día a día muchas comunidades africanas. Nosotros nos hemos propuesto ganarle la partida, pero para ello necesitamos vuestro granito de arena y que nos ayudéis a gritarle al mundo que “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo”.



