24 de marzo de 2021
La puesta a disposición judicial del líder opositor, Ousmane Sonko, por una presunta violación ha puesto en jaque a uno de los países africanos más estables políticamente
Las protestas han dejado de momento 10 muertos y más de 200 heridos.
Senegal, como la mayoría de países africanos, es pobre (en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU ocupa la posición 168 del total de 189 países), adolece de desigualdad social crónica y carece de oportunidades para los jóvenes. Todo esto ha provocado que la detención del líder opositor, Ousmane Sonko, por una presunta violación a una masajista de Dakar, haya desencadenado una ola de protestas en todo el país que ha puesto en jaque una de las pocas cosas de las que puede presumir Senegal: la estabilidad política.

El régimen de Macky Sall ha conseguido mantenerse en el poder durante nueve años, algo que no es nada fácil en el continente africano. El 61% de los senegaleses, según datos del último Afrobarómetro, creían que el país estaba yendo en la dirección correcta, pero la detención del líder opositor ha sido suficiente para provocar una revuelta que de momento ha causado 10 muertos y más de 200 heridos.
¿Quién es Ousmane Sonko?
El detenido es el opositor más popular en Senegal, sobre todo los jóvenes se han volcado con sus propuestas y críticas al partido en el poder. Su carrera política empezó hace cinco años, tras publicar ‘Petroleo y gas en Senegal: crónica de un expolio’, un libro que denunciaba prácticas corruptas de Macky Sall en la gestión de los hidrocarburos.
La publicación del libro le costó su trabajo como inspector de Aduanas, pero caló hondo en la sociedad senegalesa, que le empezó a ver como una alternativa real para el poder. El régimen, por su parte, hace ya tiempo que no se siente cómodo con el papel de Sonko y ha intentado, en varias ocasiones, hacerle caer: primero le acusaron de malversación de fondos y después trataron de disolver su formación política.
Los senegaleses que han tomado parte en las protestas creen que el régimen está detrás de la acusación de violación de la masajista dakarense. Lo interpretan como el último intento del poder de acabar con el opositor. Para muchos senegaleses, la detención de Sonko ha sido la gota que ha colmado el vaso, la excusa para hacer ver al mundo la frustración y el descontento que se escondía tras una aparente estabilidad política.
Crisis económica por la COVID-19
Los expertos, sin embargo, creen que la detención de Sonko solo ha sido el detonante de las protestas. Lo que ha pasado, en realidad, se explica por el hartazgo de una sociedad sumida en una grave crisis económica, agravada aun más a causa de la pandemia de COVID-19. Por culpa del coronavirus hay dos millones más de pobres en un país que ya de por si es pobre. Se han perdido muchos puestos de trabajo y la precariedad ha recuperado el protagonismo que siempre había tenido en Senegal.
Represión policial
Las protestas han desencadenado una brutal represión policial, que se ha saldado con una decena de muertos. “El ejército no tendría que ejecutar nunca órdenes ilegítimas”, decía Macky Sall unos años atrás, antes de hacerse con el poder. Ahora, corren por las redes sociales del mundo entero vídeos de estas declaraciones del presidente seguidas de imágenes del horror que se ha vivido en las calles senegalesas en los últimos días.

#FreeSenegal
La movilización se ha extendido más allá de Dakar y del país: las redes sociales de todo el mundo, a través del hashtag #FreeSenegal, se están haciendo eco del grave retroceso democrático que está sufriendo Senegal y denunciando la deriva represiva del régimen que, hoy por hoy, está en el poder.

Fotografías: ©LayeproPhotos (@layepro)


