
El día de hoy ha sido duro y largo, la lluvia no me dejaba avanzar, la niebla, el frío… Pero a pesar de ello ha sido muy intenso. Nadie dijo que las metas fueran fáciles.
Comienzo mis pasos despidiéndome de mi compañera de viaje y albergue el primer día,Carmen! malagueña, jubilada, graciosa, andaluza de pro! compañera de charlas, cafés y almuerzos. Una vida dura, su afán de superación, su enfermedad, son dignas de admirar. Es algo mágico que en tan poco tiempo, sientas a alguien tan cercano. Hace una donación pero sin fotos, prefiere el anonimato, me da un abrazo y me regala un pensamiento: «sigue luchando y persigue tus sueños».
Comienzo a caminar, entre senderos de helechos, arbustos y vegetación, todo me recuerda a Senegal, a los días de lluvia, sus verdes caminos mojados, sus charcos. Miro hacia atrás y me parece ver a los niños sonriendo, buscando mi mano… no están! Me acompañan en mis pensamientos, sintiéndolos cercanos, eso me da fuerza para seguir en este duro día.
Destino o casualidad, decido hacer un alto en mi camino y reponer fuerzas en el albergue » A Reboleira» (Fonfria): suena mi teléfono! y entre otras muchas palabras, «Senegal». Al colgar, Ángeles (la dueña de este albergue) pregunta emocionada. Comenzamos a charlar, ella también es voluntaria de una ONG y conoce muy bien, la pobreza extrema, los Derechos Humanos, las desigualdades, ha vivido «experiencias de vida».
«Hospitaleros sin fronteras», esta empezando a trabajar en Senegal para mejorar la educación de los mas vulnerables, para que tengan derecho a una vida mejor.
Me presenta a su hijo, Sergio, un adolescente al que ha inculcado esos valores humanos desde pequeño. Esta ilusionado por su primer viaje a Senegal, tiene muchas ganas de ayudar, me dice entre risas: «ya tengo puestas todas las vacuna!!».
Recíprocamente contribuimos a nuestras causas, volveremos a vernos, me despido emocionado, llueve sin parar, la niebla se presenta mi enemiga pero no importa, me quedan y recibo muchas fuerzas para seguir hacia la meta.
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