Arancha

Conocí África Sawabona buscando una organización pequeña y auténtica en la que la palabra COOPERACIÓN se escribiera con mayúsculas, ¡y vaya si lo encontré!

Desde el principio en la preparación de la misión en España, la sensación era de ir todos a una. “La cooperación empieza aquí, entre nosotros” nos recordaba Vanessa. Y en largos ratos, entre los turnos de unas y el trabajo de otras, fuimos creando nuestros talleres de formación y preparándonos para el trabajo que íbamos a desarrollar en el terreno.

El primer día en el aeropuerto, todo eran nervios, sonrisas, y un montón de ilusión. Nieves nos invitó a que nos escribiéramos una carta a nosotros mismos previa a la misión, para releerla a la vuelta. Recuerdo que escribí: “espero que cambie mis perspectivas, que me haga más permeable”. Lo que no sabía es que esta experiencia iba a darme eso y mucho más.

Pocas veces he sentido que mi trabajo como enfermera tenía tanto sentido como el que cobró allí. En Dindefelo pude mirar a la cara a personas inmensamente felices, y también vi las realidades más crudas. Cada una de las personas que atendimos nos expresaban su profundo agradecimiento por estar allí; unos con una mirada, otros con un baile, otros con un juego… Desde luego que es cierto eso que dicen de que te llevas mucho más de lo que das.

Una de las cosas que recuerdo con más cariño fueron las formaciones con los agentes de salud. Me sorprendieron sus incansables ganas de aprender, de introducir cambios que les permitan desarrollarse de una forma saludable, su compromiso con sus comunidades y su profundo arraigo. Desde luego que aprendimos muchísimo de ellos. Y como no, el encuentro con nuestros colegas profesionales senegaleses, siempre dispuestos a arrimar el hombro y a enseñarnos cómo trabajar en una realidad nueva para nosotros.

La acogida que nos dio la comunidad fue asombrosa, abriéndonos sus casas, invitándonos a comer con ellos, poniendo a sus hijos en nuestros brazos y riendo juntos cuando no lográbamos entendernos.

Verdaderamente es una experiencia que atraviesa, y hay que empaparse y enamorarse de ese pequeño rincón del mundo con el que ya siempre quedas conectado.

Agradezco muchísimo a Africa Sawabona la oportunidad que me dio de formar parte de ese equipo maravilloso y de tener esta experiencia de vida.

¡Deseando volver!

Arancha

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