Annalea
En julio de 2019 tuve la suerte de viajar con África Sawabona como voluntaria a Senegal, país donde opera esta pequeña ONG, reportando con fotografías y videos su gran trabajo humanitario en el País Bassari.
Antes de partir, la ONG, me informó de todo, no sólo de cuál sería mi trabajo, sino también de que seria un viaje largo y que a veces podría haber imprevistos, y vaya si los “hubo”, pero África Sawabona “no se detiene”.
Mi trabajo consistía en seguir a todos los voluntarios en sus tareas, y plasmar con mi cámara la gran labor que realizan en el dispensario de Dindefelo y en el poblado de Yamoussa.
Los voluntarios, con los que viajé, nunca los olvidare, porque pese a las circunstancias en las que cada uno de ellos emprendió el viaje de estas características (porque no fue fácil), merecen mi admiración. Igual que a Vanessa y sobretodo a Paloma, doy las gracias, porqué no debe ser fácil tanto esfuerzo, ya que hubo jornadas muy duras.
Cuando viajas en una misión humanitaria como esta, por mucho que te informen, viaje largo, calor, humedad, la comida, el agua, malestares, condiciones del campamento etc., …no lo vas a poder entender si no vas.
Yo animo a cualquier persona que necesita un reto o superarse, que se lance a viajar, a ver este país, a respirar su aire, a sudar su calor, a probar su comida con las manos, a bailar su música y, sobretodo, a compartir momentos inigualables con la gente de Yamoussa y Dindefelo. Personas que llegan a tu corazón para quedarse, con su sonrisa, su hospitalidad y su sencillez.
No sé si algún día volveré, pero siempre podré decir que he estado allí.